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Apnea del Sueño

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La apnea obstructiva del sueño es un trastorno del sueño en el que la respiración se interrumpe breve y repetidamente durante el sueño. La «apnea» en la apnea del sueño se refiere a una pausa en la respiración que dura al menos diez segundos. La apnea obstructiva del sueño se produce cuando los músculos de la parte posterior de la garganta no logran mantener abiertas las vías respiratorias, a pesar de los esfuerzos por respirar. Otra forma de apnea del sueño es la apnea central del sueño, en la que el cerebro no logra controlar adecuadamente la respiración durante el sueño. La apnea obstructiva del sueño es mucho más común que la apnea central del sueño.

La apnea obstructiva del sueño, o simplemente la apnea del sueño, puede causar sueño fragmentado y bajos niveles de oxígeno en la sangre. Para las personas con apnea del sueño, la combinación de sueño perturbado e inanición de oxígeno puede llevar a la hipertensión, enfermedades cardíacas y problemas de estado de ánimo y memoria. La apnea del sueño también aumenta el riesgo de conducir con sueño.


¿Quién tiene apnea del sueño?

Más de 18 millones de adultos estadounidenses tienen apnea del sueño. Es muy difícil en la actualidad estimar la prevalencia de la AOS infantil debido a la amplia variedad de técnicas de control, pero es probable una prevalencia mínima del 2 al 3%, con una prevalencia tan alta como del 10 al 20% en niños que roncan habitualmente. La AOS se da en todos los grupos de edad y en ambos sexos.


¿Qué causa la apnea del sueño?

Hay un número de factores que aumentan el riesgo, incluyendo el tener una vía respiratoria superior pequeña (o lengua grande, amígdalas o úvula), el sobrepeso, el tener un mentón hundido, una mandíbula pequeña o una sobremordida grande, un cuello de gran tamaño (17 pulgadas o más en un hombre, o 16 pulgadas o más en una mujer), el fumar y el uso de alcohol, el tener 40 años de edad o más, y el origen étnico (afroamericanos, isleños del Pacífico e hispanos). Además, la AOS parece darse en algunas familias, lo que sugiere una posible base genética.
Síntomas de la apnea del sueño

El ronquido crónico es un fuerte indicador de la apnea del sueño y debe ser evaluado por un profesional de la salud. Dado que las personas con apnea del sueño tienden a carecer de sueño, pueden sufrir de insomnio y una amplia gama de otros síntomas como dificultad para concentrarse, depresión, irritabilidad, disfunción sexual, dificultades de aprendizaje y memoria, y quedarse dormidos mientras trabajan, hablan por teléfono o conducen. Si no se trata, los síntomas de la apnea del sueño pueden incluir alteraciones del sueño, somnolencia excesiva durante el día, hipertensión arterial, ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca congestiva, arritmia cardíaca, accidente cerebrovascular o depresión.


Tratamiento de la Apnea del Sueño

Si sospecha que puede tener apnea del sueño, lo primero que debe hacer es ver a su médico. Lleve consigo un registro de su sueño, los niveles de fatiga a lo largo del día y cualquier otro síntoma que pueda estar teniendo. Pregúntele a su compañero de cama si nota que ronca mucho, se atraganta, jadea o deja de respirar durante el sueño. Asegúrese de llevar consigo una lista actualizada de medicamentos, incluyendo los de venta libre, cada vez que visite al médico por primera vez. Es posible que desee llamar a su proveedor de seguro médico para averiguar si se necesita una remisión para una visita a un centro del sueño.

Uno de los métodos más comunes utilizados para diagnosticar la apnea del sueño es un estudio del sueño, que puede requerir una estancia de una noche en un centro del sueño. El estudio del sueño monitorea una variedad de funciones durante el sueño, incluyendo el estado de sueño, el movimiento de los ojos, la actividad muscular, el ritmo cardíaco, el esfuerzo respiratorio, el flujo de aire y los niveles de oxígeno en la sangre. Este examen se utiliza tanto para diagnosticar la apnea del sueño como para determinar su gravedad. Algunas veces, el tratamiento puede iniciarse durante la primera noche en el centro del sueño.

El tratamiento de elección para la apnea obstructiva del sueño es el dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP). El CPAP es una máscara que se coloca sobre la nariz y/o la boca y sopla suavemente aire en la vía respiratoria para ayudar a mantenerla abierta durante el sueño. Este método de tratamiento es muy eficaz. Es muy importante usar el CPAP según lo recomendado por su médico.

Otros métodos de tratamiento de la apnea del sueño incluyen: aparatos dentales que reposicionan la mandíbula inferior y la lengua; cirugía de las vías respiratorias superiores para eliminar el tejido de la vía respiratoria; presión positiva nasal espiratoria en las vías respiratorias donde una válvula desechable cubre las fosas nasales; y el tratamiento mediante la estimulación del nervio hipogloso donde se implanta un estimulador en el pecho del paciente con derivaciones conectadas al nervio hipogloso que controla el movimiento de la lengua así como a un sensor de respiración. El sensor monitoriza los patrones de respiración durante el sueño y estimula el nervio hipogloso para que mueva la lengua a fin de mantener una vía respiratoria abierta.

Los cambios en el estilo de vida son formas efectivas de mitigar los síntomas de la apnea del sueño. A continuación se presentan algunos consejos que pueden ayudar a reducir la gravedad de la apnea:

Baje de peso. Si tiene sobrepeso, ésta es la medida más importante que puede tomar para curar la apnea del sueño (la CPAP sólo la trata; la pérdida de peso puede curarla en la persona con sobrepeso). Evite el alcohol; causa frecuentes despertares nocturnos y hace que se relajen los músculos respiratorios de las vías respiratorias superiores. Deje de fumar. Fumar cigarrillos empeora la hinchazón de las vías respiratorias superiores, lo que empeora la apnea (y los ronquidos).